Es triste y decepcionante que la comunidad/sociedad alce la voz de manera fortificada hasta este momento; según los medios de comunicación, hasta este momento van más de 700 marchas en la Ciudad de México, por lo tanto ya lo concebimos como algo normal, no como un descontento social.
Por otra parte, las personas que están muy de cerca de las redes sociales, principalmente en Twitter, han notado que la información fluye de manera más rápida y con varios tintes de opinión, lo cual permite que la idea personal tenga sustento. Es aquí donde se presenta la paradoja que tenemos en nuestro país y el mundo, antes no había Twitter o Facebook para emitir nuestro descontento y opinión pero, también, antes la gente conocía los problemas en los que vivimos actualmente como el narcotráfico, crimen organizado, corrupción, entre otros, y se mantenían acostumbrados. Ahora que hay un enfrentamiento directo a dichas situaciones es cuando las características de temas importantes salen a la luz y a nadie le gusta lo que nos rodea.
¿Qué se debe hacer? Esa respuesta le toca a cada mexicano, respuesta que llega a las altas cúpulas que tienen acción directa en la dirección del país, pero como se alteran los intereses de las elites, nos lanzan cortinas de humo para calmar las ansias sociales y disminuir nuestra condición humana de quejarnos; es importante recalcar que SI nos escuchan, SI saben lo que nuestra sociedad siente y lo que quiere, el problema está en que dañamos y alteramos los intereses.
No podemos hablar de lo que vivimos hoy sin hacer un análisis histórico y definir un contexto de lo que acontece en nuestro país. En sexenios pasados, la corrupción en las unidades policiacas era constante en cualquier nivel de gobierno, corrupción que también se extendía a diversos sistemas burocráticos, corrupción de la que somos parte y que actualmente repudiamos. El crimen organizado es y era otro problema constante y que ahora es centro de atención y, finalmente, el narcotráfico, citando al Mayo Zambada en su entrevista con Julio Scherer, era una cultura social y sigue siendo una cultura, sólo que ahora es enfrentada y no hay resultados visibles, al contrario, sólo aparecen errores graves presentados como daño colateral.
Para disuadir el interés social, en los años 90’s nos salieron con el Chupacabras, era el tema de todas las personas olvidando el TLC y la devaluación de nuestra moneda; después del intento de desaforar a Andrés Manuel López Obrador no salieron con unos personajes mexicanos que naufragaron por meses y fueron encontrados del otro lado del mundo (aclarando que al ser encontrados no se veían nada mal físicamente como para pasar meses en una balsa) y finalmente, ahora que le pegaron a una comunidad que no había alzado la voz (ITESM), muertes erróneas de civiles a manos del ejército, incrementos desmedidos a la gasolina y otros productos, carencia de oportunidades laborales, y un nivel político deficiente, nos salen con una historia que puede ser trágica pero que sólo existe para que los medios de comunicación nos inunden y cambien nuestro paradigma, tema llamado “caso Paulette”.
El definir si las acciones del gobierno son las correctas a favor de la sociedad es cuestión de cada ciudadano, así como es cuestión de TODOS alzar la voz y exigir que nos escuchen; lo que no le corresponde a los líderes del país es tapar sus acciones, ¿pero quién está peor? La sociedad por creer y hablar de Paulette en todo momento o los medios que nos engañan hablando del “caso” en todo momento y tapando errores gubernamentales afirmando que “hablan tanto de eso porque la misma sociedad lo pide”; SEÑORES actualmente hay más muertos por la violencia, hay un terremoto en Mexicali del cual sólo se dice que “fue puro susto”, ayer tembló en Indonesia y la nota sólo salió en internet y Twitter, hay crisis política en Kirguiztán, las fuerzas armadas estadounidenses siguen abusando de civiles en Afganistán, en la cámara de diputados se les paga sueldazo a los políticos y de 20 días de sesiones, César Nava sólo ha asistido a 4, todo esto pasa pero nadie lo retoma “porque no es México” pero tampoco no todos somos el trágico caso Paulette.
Como miembro de la sociedad ITESM me entristece y enfurece que hasta que le pegaron a nuestro sistema es cuando se alza la voz y se exigen soluciones al gobierno; paradójicamente, Rangel Sostmann, rector del sistema Tec, desarrollará una serie de propuestas en conjunto con alumnos, padres de familia, profesores y expertos del tema para que sean entregadas a los tres niveles de gobierno como propuestas de solución; paradoja porque las propuestas son un medio positivo de acción a favor de la sociedad y, por otra parte, triste porque se hace hasta ahora.
Por lo tanto, insisto, es decepcionante que en situaciones como estas es cuando alzamos la voz, cuando nos hartamos de ver a la mamá de Paulette en todos los medios. Lectores, los exhorto a ver más allá de lo que se presenta, escuchar opinión de los expertos, ver la noticia o la nota en diferentes perspectivas porque así podrán crear su posición ante cualquier tema. No olvidemos que todos somos México y que somos un país grande, con deficiencias como todos los demás pero somos grandes, en nosotros está la solución, mientras más nos callemos, más nos manipularán.
Gobierno, actúen a favor de nosotros y no a favor de legitimar sus acciones.
Fiel amante de Twitter: @JuanRa87