El siguiente artículo fue publicado en la edición bimestral de noviembre de la Revista Tu Ambiente (@TuAmbienteZE).
El pasado viernes 28 de septiembre el Pleno de la Cámara de
Diputados dio por aprobada la Reforma Laboral de manera general, hay aspectos y
reservas que aun se están delimitando. En las siguientes líneas explicaré la
manera en la que se está manejando la reforma de acuerdo al contexto político
de nuestro país dejando a un lado la esencia de la reforma que repercutirá en
los empleados.
En un amplio espectro, la Reforma Laboral, es un cambio
sustancial a las metodologías legales del empleo, esto significa que hemos trabajado con una
legislación en la materia que no apoya a todos los sectores de la población y
que no es novedosa de acuerdo a los cambios que se dan en las nuevas formas de
empleo.
Si bien es cierto que esta reforma significa la generación de
nuevos puestos de trabajo y la consolidación de empleos donde no existía
definición de prestaciones ni historial, debemos analizar más a fondo si es una
reforma genérica o si solo se limita a algunos sectores de la población, pero
este análisis ha costado trabajo ser explicado porque los ojos de los que somos
trabajadores y de todos los niveles involucrados en la temática están en cómo
se va lidiando con las opiniones de los líderes políticos en el tema y,
comúnmente, nuestro punto de vista estará enfocado a lo que el líder político
con el que congeniamos esté afirmando o comentando.
¿Cuál es el contexto de la Reforma Laboral?
Se mantiene una lucha de poder entre los partidos políticos
que están controlando en la arena política y los grupos del medio laboral que
tienen influencia en los resultados y decisiones de los trabajadores, dicho de
otro modo, el PAN con el poder en el Ejecutivo lanzan de manera estratégica una
reforma con un doble matiz, por una parte se busca mejorar la Ley Federal del
Trabajo y, por otra parte, se publica una reforma que simplemente atrae el
interés de la sociedad y de los medios de comunicación para que el fin del
mandato presidencial sea sobre el análisis y aprobación de una reforma y quitar
los ojos del tema “seguridad”. El PRI regresando al poder después de 12 años
está enviando un mensaje de modernidad y el ejemplo más claro es apoyar la
reforma, un apoyo basado en un rotundo SI a los cambios económicos y el envío
de un mensaje donde se muestra organización y entendimiento del partido que va
de salida y del que va entrando no solo en el tema de la seguridad sino
atendiendo otros temas que necesitan modificaciones estructurales, lo que
resulta en el envío de un mensaje externo de organización y control para
demostrar estabilidad política. La tercera arista está con los partidos de
izquierda y con el apoyo que encuentran en los grupos en contra de la reforma,
mayoritariamente grupos sindicales que temen a que sus estructuras políticas
privilegiadas sean dañadas o destruidas por los cambios propuestos, temen a la
democratización de los sindicatos; este apoyo se mantiene ya que la izquierda
no quiere perder su influencia después de una derrota más en las elecciones federales.
Finalmente, la búsqueda de una imagen moderna por parte del
PRI se resalta con la Reforma Laboral porque apoya cambios sustanciales ya que,
históricamente, los salarios y las alteraciones a la Ley Federal del Trabajo
tienen más de 40 años estancados y la reforma está en el momento donde los
actores políticos con el control podrán definir los beneficios y perjuicios que
se verán, solamente, en la clase trabajadora de nuestra sociedad.