El siguiente artículo se basa en dos tesis económicas que lastiman el bolsillo del mexicano pero que protegen las finanzas internacionales; fue publicado por la revista Tu Ambiente y ahora lo comparto en mi Blog. Les pido que si no están dispuestos a respetar ideas y opiniones se abstengan de permanecer en mis lineas.
Observar
protestas en México es pan de cada día; observar protestas en diferentes
regiones del mundo es considerado como un mecanismo de defensa social a favor
de intereses regionales, pero observar manifestaciones internacionales en
contra del declive económico se ha convertido en el tema central de la economía
y finanzas internacionales desde 2008. En diferentes
medios de comunicación observamos las manifestaciones en Irlanda, Grecia,
Turquía, no muy lejos España y actualmente Wall Street en Nueva York.
La situación
económica actual no tiene sus bases en diferenciadores financieros actuales, data
desde la crisis de 2008, mejor llamada, crisis de los países desarrollados; de
la que me atrevo a afirmar que aún no nos recuperamos. Los créditos e hipotecas
de grandes empresas financieras así como los créditos de los bancos centrales
son los gestores de una crisis que no pueden controlar los países desarrollados
y que se traducen, en buena manera, en limitaciones de flujo de efectivo de los
mercados financieros de las potencias.
En este 2012 vemos, con desagrado, una crisis europea de la mano de Estados Unidos que ha
tratado de penetrar los fuertes muros de defensa económica nacionales que ya
hace algunas semanas se vieron penetrados por la diferencia de divisas respecto
al dólar.
¿Cómo entender
la crisis mundial? Esta crisis de los países poderosos se representa en las
altas deudas nacionales, deudas internas que son resultado de años de gasto
público, especialmente de empresas en el ramo crediticio y de pago de
pensiones, como es el caso de Grecia. Si a esto le añadimos el “miedo” o
incertidumbre de los bancos frente a los indicios de inestabilidad económica y
financiera, tendremos por resultado una ola de actores financieros protegiendo
sus intereses monetarios y desconfiando de las grandes inversiones a través de
las bolsas mundiales, incertidumbre generalizada que afectará diferentes
economías nacionales.
Estas
afectaciones se traducen en opresores sociales y miedos individuales; no es lo
mismo hablar del miedo de las bolsas o de los bancos centrales a causa de la
incertidumbre financiera, a hablar del miedo en las familias y pequeños
negocios que se van lastimando, destruyendo o eliminando del juego financiero
de cada día.
Enfocando esta
situación en México, es imprescindible retomar la economía y finanzas del
gobierno, impacto de la crisis externa, blindaje nacional y repercusiones en la
sociedad. Escuchar a los líderes
políticos en materia económica afirmar que nuestro país está blindado para una
crisis no es una afirmación burda, si bien es cierto que hay medidas
gubernamentales que aminoran el impacto de la crisis de los países poderosos,
la globalización y la alta participación de todos los gobiernos en la economía
mundial genera impactos graduales en el bolsillo de México.
Hace un par de
semanas el peso perdió su valor frente al dólar, disparándose hasta 15% sobre
el valor que se había manejado la mayor parte de este año, este es un mensaje
sobre la incapacidad que tienen todas las naciones de sentirse inmunes ante la
globalización.
La situación
para México es clara, no nos podemos blindar ni defender al cien por ciento de
una situación mundial, menos si los problemas financieros se desarrollan en las
potencias económicas pero si se puede hacer frente como se ha hecho hasta
ahora. Es importante entender que los países con problemas de esta naturaleza
están entrando en graves limitantes económicas y, la mayor parte de estos en
recesión; México no se verá inmune porque su economía está situada en una
conformidad vieja, conformidad que le da un crecimiento económico anual muy
pobre frente a otros países emergentes y, cuando la situación financiera
madure, generará para México un crecimiento aún más limitado. Las tres acciones
que no permitirán que México se precipite a una recesión y, que es el bien
sonado “blindaje económico”, se fundamenta en un paquete de estímulos fiscales
que el gobierno otorga para fomentar las inversiones y generar empleos, la
segunda son los ajustes mensuales al costo de la gasolina que se ha convertido
en un martirio económico para las familias pero, en cierta medida, necesario
para equilibrar la competencia internacional y, finalmente, más no menos
importante, las acciones de la banca nacional frente al buen manejo de su deuda
internacional.
Las acciones que
México utiliza para mantenerse alejado del problema tiene 3 pilares, el primero
es meramente interno proyectado al exterior, este es el paquete de estímulos fiscales,
mientras se impulse a las empresas y a los bancos, estos mismos generarán mayor
inversión, relaciones económicas internacionales y oportunidades laborales; el
segundo es el tan odiado ajuste al costo de los combustibles, el gobierno se
exige realizar estos ajustes para seguir protegiendo los intereses económicos
internos y mantener precios que sean competitivos para la industria petrolera;
el tercer y último pilar radica en la economía política internacional y su
estrategia para afrontar las deudas internacionales; este último tema ha sido
bien administrado desde el año 2001 el cuál ahora nos protege de gran manera
ante las inclemencias economícas internacionales.
El embate
económico internacional es una situación a las que los mexicanos debemos temer
menos, es claro el enojo por los ajustes a los combustibles, pero también
podemos analizar el contexto económico nacional y entender un poco estas
metodologías de protección gubernamental.