Frases para recordar...

"Man's flight through life is sustained by the power of his knowledge"

martes, 1 de junio de 2010

Graduación y Fiesta LRI ITESM-CEM '10

El siguiente documento es muestra de las fuertes relaciones que se generan cuando un alumno se dedica a sus materias y, sobre todo, cuando un profesor enseña desde el corazón. Así versan las líneas de una gran profesora.

Por Genoveva Flores

A velocidad inimaginable, sobre la lateral del periférico, pasan volando maquinaria, hombres con cascos y chalecos fluorecentes, montones de tierra, reflectores. Claro son las tres de la mañana, no hay tráfico y regreso de la graduación de Relaciones Internacionales en Danzalagua, es la madrugada en la que comienza el resto de sus vidas.
Hay un ambiente de llegada a la meta, de que algo muy difícil fue logrado. Desde la mañana de ayer hay unas cuantas lágrimas que liberan la tensión de los últimos días o la alegría contenida de la ceremonia oficial en la que, por fin, el rector Sostmann les estrechó la mano y les dio la carpeta azul con su título. Pero hoy es sábado: por la mañana a la estética, por la tarde a la iglesia y el resto de la jornada se cumplirá en la pista de baile, en pequeños corrillos de nuevos licenciados.
Los graduados con trajes para la ocasión rápidamente pierden el saco y la formalidad, la culpa la tienen los animadores del salón, han repartido diademas y maracas. A la hora de la música norteña los sombreros llegan a las cabezas de quienes bailan y otras veces se convierten en abanico.
Es una lástima que sea la conductora designada porque los profes han ido al oxo de la esquina a comprar wiski y ron, el papá de Consuelo, la organizadora del baile, nos obsequia vino tinto, ni modito. Pero sustituyo la alegría que puedan depararme dichas bebidas “espirituosas” con la energía que me dan entre todos. Los abrazos, las sonrisas, los aplausos, la invitación misma, todo dice gracias, ¿acaso hay un mejor regalo? ¿ hay alguna otra profesión mejor que la de profesora?
Como hoy es el primer día del resto de sus vidas todo sucede: el correctísimo Rogelio me pide que baile una cumbia con él, y eso se convierte en una señal porque las alumnas, los colegas nos invitan a bailar una y otra vez, una y otra vez, como en la noches de Universidad, como cuando comenzaba mi vida adulta y eso hizo la noche mágica. Mientras cantamos “colgando en tus manos” la nueva directora de la carrera, Celia y yo viajamos hacia nuestros amores que no están y las alumnas evocan a los suyos en una comunión extraña pues aquí no hay aulas, ni calificaciones, ni listas… aquí sólo celebramos.
No quiero pensar cómo fue el primer día después de graduada, pero lo hago: recuerdo que fue en un pueblo, en el salón de juegos de la casa de una compañera, bailamos hasta que nos dolieron los pies, jugamos billar hasta quienes no sabíamos, comimos barbacoa y nos acabamos, sin ninguna angustia, dos barriles de cerveza. Nada formal, pero memorable. El recuerdo de esta generación está anclado en el agua que fluye a través de un piso de cristal y en la calidez de un techo curvo, con una iluminación mate. Un buen marco para ir hacia el recuerdo años después. Algunos dicen que ya saben “donde será la boda”. Jess, le debe a una reacción alérgica a la manzana no seguir bailando envuelta en su vestido rojo, y todos se deben a sí mismos el orgullo de comenzar con el pie derecho a volar por la vida.
Bailan y un resplandor a la mitad del temor y la alegría invade la pista. A partir de aquí hay que buscar trabajo, buscar maestría, algunos aprovechan la fiesta para buscar quedar con una chica hermosa o lucir seductoramente como no lo hicieron en lo carrera, en un acto impresionante de voluntad, en este día en el que son más grandes.
Toda la familia celebra. Si fuera posible pasearían con su hijo o hija del brazo frente a todos aquellos que los han humillado, a aquellos que alguna vez dijeron que no daban para más, porque lo que evidencia la mentira de ese dicho es lo que hoy tienen ante sus ojos, a ellas y ellos graduados en una escuela que tal vez nadie imaginó para sí.
Pao en su vestido color oro y Yair en su elegante traje son, tal vez, los que aprecian más lo que es una familia, porque han estudiado en la autonomía, en la madurez y en la independencia, pero también en la soledad, y todo aquello que les quitó lo adolecentes desde los primeros semestres de la carrera. Aquí hay lugar para todos, para quien no fue mi alumno pero que deja una impronta en su generación, porque estudia y trabaja. Algo verdaderamente difícil en el Tec. Para quien cambió de carrera, para quien reprobó injusta o justamente. Ya nada importa, porque esta es la puerta a la vida y esta noche todo brilla a su alrededor.
Hay una leve brisa cuando llego a casa, el parque descansa bajo la noche, no hay nadie sobre las aceras. Todo está en paz. Veo en mi recuerdo reciente a mis ex alumnos y alumnas bailar, reír, cantar con los bríos de sus veintitantos. Es una excelente madrugada para comenzar el resto de sus vidas.

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